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domingo, 6 de junio de 2010

EL MARKETING Y LA VENTAJA COMPETITIVA

Publicado en la Revista no.5 de la Cámara de la Pequeña Industria, junio del 2010, pág. 28-30

Hace unos meses asistí a una boda en compañía de mi esposa. El arreglo del local lucía fascinante, las mesas finamente vestidas y la compañía de lujo. Al momento de pasar al bufet, presté atención, a quienes servían la comida; todos ellos muy amables y con una amplia sonrisa, servían cada plato con dedicación y esmero. Pero, al finalizar la cena, tuvimos que hacer grandes esfuerzos por llamar la atención del mesero e insistirle que nos atienda, que empezara por retirar nuestra vajilla. Las horas siguientes pasaron bajo la misma tónica, al punto, que una de las personas que estaba sentada en la mesa, sugirió que le diéramos un “incentivo” para mejorar la situación. Así, al terminar la noche, nos quedó la sensación que fuimos mal atendidos y que la empresa ofrecía un mal servicio, a pesar de la deliciosa comida y del fino menaje. Para colmo de males, para los novios, dentro del paquete cobrado por la organización del evento, incluía un número determinado de horas por la atención de los meseros y cuando estas horas terminaran, cobrarían horas extras por el servicio. Las chicas, en su curiosidad femenina, se encargaron de preguntar el nombre de la empresa proveedora encargada del evento. El comentario general fue el pésimo servicio y, sin duda, quedó en la mente de quienes asistimos, la idea de no contratarla jamás.

Estoy seguro que ustedes estarán diciéndose a sí mismos que este tema, de servicio al cliente, es un tema bastante trillado y recordarán los muchos seminarios y capacitaciones que han recibido sobre la importancia que el servicio tiene para la captación y fidelización de clientes. Les recuerdo que esta situación es mucho más común de lo que ustedes se imaginan, en especial para las pequeñas y medianas empresas que tienen algunas dificultades de recursos. En otros casos, los empresarios piensan que es suficiente ofrecer un buen producto o servicio, y pasan por alto los pequeños detalles, los mismos, que de no ser considerados al momento de la oferta, son más costosos de lo que sospechan. En el ejemplo, podemos observar como la mala atención del mesero, echa al traste el esfuerzo realizado por todo el equipo empresarial. Al departamento de compras, al escoger los mejores productos para la elaboración de su comida; producción, los chef que ponen su alma en satisfacer los paladares más exigentes; y al departamento comercial que con tanto esfuerzo logra captar nuevos clientes en un mercado altamente competitivo, entre otros.

Es aquí cuando entran en acción los directivos encargados y responsables de las decisiones estratégicas, y en el caso de muchas PYMES, quienes hacen el marketing en la empresa. Los mismos, debe estar consciente y orientar la compañía hacia la satisfacción de las necesidades, cada vez más cambiantes, del consumidor y no al revés. El cliente es quien dicta qué productos y servicios deben ofrecer las empresas en el mercado. Hoy en día tenemos a un consumidor mucho más informado que antes y capaz de evaluar cuándo un producto o servicio es de calidad.

La innovación es una herramienta básica en la búsqueda de la satisfacción del consumidor y en la obtención de una ventaja competitiva. La misma proporciona ese factor diferenciador que será considerado por el mercado al momento de tomar una decisión y preferir una empresa por sobre la competencia. Por lo tanto, esta diferenciación debe proporcionar un valor agregado que pueda ser claramente percibido por los compradores. Si el consumidor no logra percibir el beneficio que el producto o servicio le otorga, no será considerado como tal y optará por quedarse con la marca conocida o buscar otro producto o servicio que se lo proporcione. Es aquí donde los empresarios deben enfocarse; proporcionar un valor superior a su oferta de productos y servicios, resultando mucho más interesante que los de la competencia. Que interesante resultaría para la empresa de catering, además de capacitar a sus meseros, mejorando la calidad del servicio percibido, ofrecer el servicio de meseros gratis distribuyendo y escondiendo ese gasto dentro de los demás servicios, incrementando el valor para quien la contrata.

Existen diversas formas de innovación: mejorar los procesos en todos los niveles de la organización buscando agilitar los mismos para agregar valor al consumidor, explorar nuevos enfoques de marketing y publicidad para llegar de manera más eficiente al mercado meta, ingresar a nuevos canales de distribución como el internet y modificar los productos y servicios, del cual ya conversamos. La importancia de la innovación es tal, que la misma, puede determinar desde el incremento de las ventas hasta establecer su supervivencia en el mercado. Recordemos que las empresas no solamente compiten con las compañías que elaboran los mismos productos sino con aquellas que producen productos sustitutos, e inclusive, como afirma Kotler, compiten a nivel del presupuesto de nuestro mercado objetivo por los dólares que pueden gastar en otros productos o servicios.

De nada servirá a las empresas proporcionar un valor agregado a sus productos o servicios si descuidan la importancia que tiene para los consumidores la satisfacción en la atención recibida. Esta innovación a sus procesos de atención al cliente, tiene como objetivo hacer que el proceso de compra, no sea solamente mucho más ágil y simple para el comprador, sino que sea una vivencia inolvidable llena de placer. Como consecuencia de “hacer vivir” una experiencia mágica e incomparable al consumidor, obtendremos clientes altamente fidelizados, incremento en el número de clientes y un crecimiento en las ventas.

No olvidemos ni por un segundo el servicio posventa. Esa llamada telefónica posterior a la compra para darle las gracias a los novios por seleccionarlos de entre una gran cantidad de proveedores; preguntarles, como estrategia de retroalimentación, si el servicio prestado estuvo a la altura de sus expectativas y la botella de champagne como cortesía para que celebren en su noche de bodas, son pequeños-grandes detalles que establecen un factor diferenciador que pueden determinar el éxito del negocio. Es de esta manera, como las pequeñas y medianas empresas pueden mantenerse competitivas en condiciones similares de mercado.

Los encargados del marketing son los responsables directos en determinar qué características diferenciadoras y a qué nivel del producto o servicio se realizará dicha innovación. Esa innovación deberá ser presentada previamente a una parte del mercado para conocer su opinión antes de hacer el lanzamiento oficial. Es importante aclarar, que la innovación debe proporcionar a la empresa el incremento en ventas que justifique su producción. También son los responsables en determinar cuáles serán las mejoras en los procesos de atención al cliente que agreguen valor a la empresa, así como a sus clientes.

Esto no es tan fácil como parece. Los directivos deben involucrarse directamente dentro de esta nueva aventura. La organización debe reorientarse hacia una cultura organizacional de excelencia en el servicio; establecer esta cultura como eje transversal a todos los niveles de la empresa, desde quienes forman parte del personal operativo hasta quienes ejercen la función de atender directamente a los clientes. Es imprescindible formalizar y socializar, dentro de la organización, la misión, visión y valores, así como los objetivos establecidos como medio para involucrar a sus colaboradores haciéndoles saber qué es lo que se espera de ellos.

En conclusión, las empresas que proporcionan una mayor cantidad de factores de diferenciación obtendrán una mayor ventaja competitiva. Pero, ¿Qué es ventaja competitiva? En pocas palabras es la ventaja que tiene una organización y que no tienen las demás en su industria. Porter afirma que, “La ventaja competitiva nace de muchas actividades discretas que ejecutan las empresas al diseñar, fabricar, comercializar, entregar y apoyar a sus productos”. Las compañías que logran alcanzar una mayor ventaja competitiva obtienen una posición favorable dentro de su industria en relación a sus competidores.

Las empresas ecuatorianas deben crear una cultura organizacional de innovación contínua en todos los niveles de la misma, con el fin de obtener ventajas competitivas sostenibles y poder competir en un mercado de altísima rivalidad en un mundo cada vez más pequeño.

jueves, 13 de mayo de 2010

¿ESTÁN LISTAS LAS EMPRESAS PARA EL CAMBIO?

Publicado en la Revista No.4 de la Cámara de la Pequeña Industria, mayo 2010, pág. 16-18
Las empresas que desarrollan una planificación estratégica de marketing, conocen la importancia que tiene segmentar el mercado para la óptima utilización de sus recursos. Dentro de este proceso de segmentación es importante que conozcan la cultura de su mercado meta como un factor fundamental para determinar sus necesidades, gustos y preferencias y poder ofrecer a sus clientes productos o servicios ajustados a las continuas y cambiantes exigencias del mismo.

Los expertos afirman que desde pequeños adquirimos una serie de creencias, valores y costumbres que contribuyen a formar nuestra cultura. Pero, ¿qué es cultura? Hoebel señala que la cultura es “Un conjunto de creencias y costumbres, manifiestas y compartidas por todos los integrantes de la sociedad”, mientras que para Keegan, la cultura es “la suma de valores conscientes e inconscientes, ideas, actitudes y símbolos, que forman el comportamiento humano y que son transmitidos de una generación a la siguiente”.

La utilización de la publicidad, como herramienta estratégica del marketing, juega aún un papel importante dentro de la cultura de consumo ecuatoriana. Las grandes empresas gastan miles de dólares en diseñar campañas publicitarias para “dirigir” ese comportamiento de compra mediante el “envío” de mensajes que “modulan” la conducta del mercado y promueven el consumo a través de los medios de comunicación tradicionales.

Pues, les tengo una noticia, con la llegada de la tecnología DVR (Digital Video Recorder o Grabador de Video Digital), que es un dispositivo que digitaliza los programas de televisión por cable hacia un disco duro, permitiéndole al telespectador pausar en cualquier momento la transmisión y luego continuar viéndola o grabar un programa para verlo luego, promete a sus usuarios la facilidad de saltarse los “molestos” comerciales simplemente haciendo un click en un botón del control remoto. Un estudio de la empresa Jupiter Research en el 2008 reveló que, de 1.000 encuestas realizadas en los Estados Unidos, Europa y Asia, el 25% de sus usuarios evitaban los comerciales y que su número iba en aumento. ¿Cómo afectará este nuevo sistema a nuestra cultura de consumos?, ¿Están las empresas ecuatorianas preparándose para este cambio?

Nuestra cultura de consumo se ha visto influenciada en los últimos años y ha experimentado cambios drásticos con la llegada del Internet. El comportamiento del consumidor ahora tiene un nuevo significado. El incremento, cada vez mayor, del uso de la tecnología como herramienta dentro del proceso de compra, ha dado a los consumidores mayor poder de negociación del que antes tenían, pues les permite escoger dentro de una oferta mucho más grande y con productos de mejor calidad que los nuestros. Además, permite a los consumidores un mayor acceso a la información, tanto, que ahora pueden evaluar las características de varios modelos de productos o servicios antes de realizar su compra en la comodidad de su casa y sin sacarse la pijama, inclusive, pueden comprar productos usados a bajos precios a personas que suben sus productos al ciberespacio. El impacto que tiene esta “revolución digital” en los patrones de comportamiento, afectarán seriamente, en el corto y mediano plazo, a las empresas locales.

Muchos de ustedes se sienten tranquilos pues piensan que, basados en las características de su mercado meta, a sus consumidores no ha llegado, y suponen que no llegará, esta cultura digital. Les comento algo, estos consumidores, si bien es cierto que no tienen un comportamiento de compra a través de Internet, y es posible que ni siquiera sepan prender una computadora, tienen hijos, sobrinos, nietos y hasta vecinos jóvenes que vienen “recargados”.

Los avances tecnológicos aparecen cada vez con mayor rapidez y profundidad. Los consumidores han adoptado a la tecnología como parte importante de su cultura y cada día se incorporan más. Con la aparición de la telefonía celular, los jóvenes empezaron a comunicarse a través de los mensajes de texto, creando inclusive su propio lenguaje, modificando su comunicación. El primer mensaje de texto fue enviado en 1992, hoy en día la cantidad de mensajes de texto enviados durante un día excede la población mundial del planeta. Kate Moore, de 15 años, ganó un concurso de envío de mensajes de texto, en los Estados Unidos, ¡¡escritos a ciegas!! Cada vez más común ver personas con teléfonos celulares que tengan servicio de Internet incorporado, es decir, viven una cultura tecnológica las 24 horas del día.
Por ponerles otro ejemplo del impacto que tiene la tecnología en nuestros días. Actualmente existen 31 billones de búsquedas en Google cada mes; en el año 2006 la cifra era de 2,7 billones. A la radio le costó 38 años tener una audiencia de 50 millones de personas, a la televisión 13 años y al Facebook (red de comunicación social en internet), nada más 2 años. ¿Deben las empresas considerar estos avances tecnológicos y anticiparse a los cambios en su comunicación?

Podemos decir entonces que el concepto de cultura se ha modificado, producto, básicamente, de los cambios tecnológicos, actuales y de la influencia misma de otras culturas a las cuales ahora tienen acceso las personas. Así lo afirma Pulido, “Nadie pertenece a una cultura; en todo caso, la cultura pertenece a las personas, que la usan, la manipulan y la transforman a lo largo de sus vidas”.

No todo es negativo en este escenario, las empresas tienen nuevas oportunidades al ingresar en estos canales tecnológicos, especialmente para las PYMES que no poseen los recursos suficientes para utilizarlos en campañas publicitarias a través de los mass media. La comunicación a través de la web permite a las empresas evaluar inmediatamente el impacto que tiene su publicidad, otorgándole la posibilidad de realizar ajustes de manera inmediata, mejorando su efectividad; mientras que en la publicidad, a través de medios de comunicación tradicionales, la medición de la efectividad de su mensaje debe ser evaluada en las ventas futuras o a través de una investigación de mercado, sin tiempo para modificarla e incrementando el costo.
Otro de los beneficios del Internet, está en que las empresas obtienen información de manera rápida sobre lo que buscan los visitantes en sus páginas web, haciendo que la comunicación fluya en ambos sentidos. Al conocer el registro de compra de los consumidores, le da la posibilidad a las empresas para crear su propia base de datos, permitiéndole encontrar nuevos nichos de mercado. Esta información permite a las empresas ofertar productos adaptados a las necesidades individuales de los consumidores, cuando la tendencia es hacia la homogeneización de los productos, tomando como base su historial de compras. Estas nuevas oportunidades de mercado serán aprovechadas por las compañías que tengan una visión más clara de las variables que afectan hoy en día a nuestra cultura.

Otras de las bondades que ofrece el Internet a las empresas es poder establecer estrategias de fidelización con sus clientes, para evitar que se vayan con la competencia, a través de la personalización de la comunicación. Conocer ¿Qué les interesó?, ¿Qué compraron?, ¿Cómo nos encontraron?, etc. hará que las empresas puedan ofertar sus productos de acuerdo a las necesidades de sus clientes. Permite, además, explotar las relaciones con sus clientes y ofrecerles un servicio más eficiente logrando un posicionamiento de marca. Sabemos que un cliente satisfecho es un cliente que volverá por más. Como resultado, las empresas verán un incremento en el volumen de sus ventas.

Es precisamente hoy, cuando los gerentes de marketing y demás directivos, deben hacer un alto para reflexionar y replantear sus estrategias basándose en la influencia que ejerce el Internet, dentro del comportamiento de sus clientes. Sin dudarlo, ellos se fijarán en los productos o servicios que consideren óptimos para la satisfacción de sus necesidades. El Internet ya está aquí, ahora hay que pensar en nuevas estrategias de comunicación para llegar a nuestro mercado.
La pregunta es: ¿están listas las empresas para modificar su cultura organizacional y ponerse a la par de su mercado?